viernes, 6 de septiembre de 2013

Muñecas Pandora: escaparate de moda


‘Pandora’, en la mitología griega, fue la primera mujer creada por orden de Zeus para introducir males en la vida de los hombres, después de que Prometeo, yendo en contra de su voluntad, les otorgara el don del fuego. Etimológicamente se le ha dado a la palabra «Pandora» un significado con distintos matices: para algunos se ha interpretado como “el regalo de todos”; para otros, significa “la que da todo”. Hay quienes señalan que se estaría ante la precursora griega de la Eva bíblica, puesto que Pandora es quien, como aquélla, trae la desgracia a la humanidad. Por otra parte, la expresión ” la caja de Pandora” se utiliza para indicar que lo que parece muy atractivo o beneficioso puede resultar muy perjudicial, derivado del propio mito.
Quizás haya varios significados pero en este caso, Pandora se usa para designar a una muñeca utilizada para presentar la moda francesa en los siglos XVII y XVIII.  Según un registro de 1396 de Robert de Varennes, el sastre corte de Carlos VI de Francia, en el cual queda constancia de haber recibido 450 francos para el guardarropa de una muñeca, para ser enviada por la reina Isabel de Baviera a la Reina de Inglaterra. 
Es el siglo XVII, una vez establecido el predominio de la moda francesa, las ‘muñecas de moda’ se convierten en la vía ideal para promocionar el estilo del vestir francés cuyos detalles eran requeridos en todo el mundo.  Es en este momento en que se establece como la primera muñeca ‘Pandora’, especialmente ataviada según la moda cortesana francesa.






Rápidamente se extiende la costumbre de que las señoras de las altas clases debían poseer las ‘muñecas Pandora’. Tal como tener la última revista del Vogue París, las damas de la aristocracia (y también la pudiente burguesía) deseaban demostrar que estaban actualizadas en temas de moda, exhibiendo sus Pandoras en los salones.

El gran siglo de las muñecas Pandora fue, sin duda, el siglo XVIII y a medida que su popularidad iba creciendo, las Pandoras llegaron a ser conocidas como “poupees de la Rue de Saint-Honoré”,  Su elaboración estaba a cargo, indistintamente, por las damas más "chic"de la moda francesa (por ejemplo, durante el reinado de Luis XV, eran vestidas en el salón de su favorita, la marquesa de Pompadour), o directamente a manos de las modistas de fama de la época. La reina María Antonieta, encargaba a su modista, la conocida Rose Bertin, suministrar muñecas de moda para sus hermanas y su madre, la emperatriz María Teresa de Austria.

Estas muñecas servían de escaparate y de expresión de tendencias antes de que surgieran las revistas de moda.